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lunes, 16 de mayo de 2016

Fairy Tale

¿Alguna vez te has visto en la dicotomia de lo que puedes creer y de lo que te gustaría creer? ¿Te has situado en el precipicio de la realidad y pensado que, si te dejas caer, será muerte segura o bien todo lo contrario, que por fin levantarás el vuelo?

Como en uno de esos maravillosos cuentos de hadas donde seres sobrenaturales y feericos describen círculos, mariposas y hasta tirabuzones mortales en su descenso.

¿Alguna vez no has sabido qué hacer? ¿Te has sentido tan insignificante como uno de los habitantes de Lilliput? ¿Has dudado entre pasar desapercibido en un lugar tan bucólico como Hobbiton, esconderte en el armario dirección Narnia o irte despacio, casi de puntillas, para no regresar nunca jamás? ¿Te has dado cuenta de que incluso el País de las Maravillas estaba lleno de perfectas imperfecciones?

En fin, que tras tantos interrogantes creo que lo mejor es que seamos escritores de nuestro propio cuento, así que renegaré de mis dioses menores y me decantaré por ir a Hogsmeade a endulzarme el día con cerveza de mantequilla que me trae recuerdos de tiempos mejores. Pero si algo está es que claro la vida de un segundo a otro puede pasar de un game over a un ready player one porque la rueda del tiempo nunca deja de girar.

jueves, 12 de mayo de 2016

jueves, 30 de abril de 2015

Cincuenta y seis



Cuando estás cerca de mí, te miro y creo empezar a conocerte.

Son esos momentos en los que me devuelves la mirada, sonríes y me preguntas qué pasa.

Y otras veces, de repente y sin venir a cuento, me sorprendes con una palabra nueva, una vivencia desconocida o una reacción desconcertante y pienso...

Que, muchas veces, eres dulce como las fresas cubiertas de chocolate. Esas que al masticarlas te hacen sentir su jugosa textura en el paladar y suavizan la garganta cuando tragas.

Que, otras, eres ácido como el limón que aporta la chispa de la Coca-Cola. Y ahí es cuando pruebo las contestaciones ingeniosas -e incluso las bordes-. Esas que, más pronto que tarde y como por alquimia, acaban por transmutarse en una sonrisa.

Que, en lo que respecta al picante, no podía pedir especia mejor para condimentar mis platos.

Y que, como tu lado amargo aún lo he probado,  sólo puedo imaginar que será ese sabor, a veces tan necesario, que nos hace ser conscientes de que la vida viste otro color distinto al rosa.

Con esto solo intento decir que hoy hace cincuenta y seis días desde que todo en mi vida sabe mucho mejor.  


domingo, 30 de noviembre de 2014

Y tú, ¿qué edad tienes?

De las preguntas más absurdas que nos pueden hacer en la vida es qué edad tenemos. Porque no nos da ninguna pista de a quién tenemos delante. Yo la verdad es que no lo sé. Ni me importa. Porque lo importante no es cuantos años tenemos, sino en cuantos de ellos hemos vivido.

Yo prefiero decir que tengo 42 miradas en el metro que me han hecho sonreír. Tengo 2 “te quiero” suicidas que dije sabiendo que quien tenía delante no me quería a mi. También tengo 14 abrazos inolvidables, 3 de ellos irrepetibles porque quien me los dio ya no está. Tengo unos 35 “lo siento” de los cuales 8 jamás me perdonaron. Tengo 6 noches de hospital al lado de alguien que me importaba y 7 madrugadas pensando en una persona a quien no le importaba yo. Tengo unos 5.200 besos, pero solo me acuerdo de 6. Tengo 4 veranos que fueron infinitos y 3 inviernos demasiado fríos. Y solos. Y tristes.

Tengo 25 noches sin dormir y algunas lágrimas gastadas en cosas que no importaban. También tengo 4 lágrimas muy amargas invertidas en algo que merecía llorar durante años. Tengo 150 carcajadas de esas que hacen que te falte el aire y 10 sonrisas por compromiso. Tengo 9 deseos de infancia que se dan de hostias con las promesas que nunca cumplí. Tengo 3 consejos recibidos que entendí mucho tiempo después. Tengo unas 12 camas donde me acosté sin querer estar y 4 donde hubiera matado por despertar. Tengo 5 errores que volvería a cometer y 2 de los que me arrepiento mucho, aunque solo un poco. Tengo miles de cenas, pero pocas como aquellas 3. Y tengo 43 escalofríos que me han recorrido el cuerpo entero. 120 conciertos, 350 películas… y no soy capaz de contar las canciones. Tengo 31 tardes comiendo pipas en un parque viendo la vida pasar con mis amigos. Y 500 tardes más recordándolas unos años después. Tengo 5 adioses. En dos de ellos nunca quise despedirme en realidad. Tengo tantas cosas por decir que nunca diré y tantas que me tendría que haber callado…


Para quién quiera saberlo, esa es mi edad.
Y no tengo ni puta idea de en cuántos años cabe eso.









Pues eso, que me ha gustado.
 
 

De: Enric Sánchez

sábado, 12 de abril de 2014






                                                  ICEBERG

                                   Hielo, te miro y veo hielo, un hielo gris e inerte.

                                  Donde antes hubo fuego ahora ya no queda nada.

                                 Me acerco a ti y las palabras se congelan en el aire,

                                Me duele el pecho al respirarte, estás demasiado frío.

                     Si me acuerdo de tu boca, de tus labios deshaciéndose en mi cuello

             El mundo se paraliza, se enfrían y adormecen mis sentidos. Pero ese no eras tú.

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   Con el tiempo veo que siempre fuiste un iceberg para mí; Te mostrabas, sí, pero no del todo.

    Te hundiste justo cuando mis dedos rozaban la superficie de tu parte sumergida. Aún peor,

    ni siquiera me dejaste hundirme contigo. Y desde entonces no ardo, no vivo, soy hielo. A la 


  espera de que alguien me derrita como tú lo hacías. Soy hielo. Frío por fuera. Calor por dentro.




lunes, 28 de octubre de 2013

Sólo un folio más...


Como una hoja en blanco, así está mi vida ahora.


He decidido pasar página y escribir de nuevo; La anterior estaba llena de tachones y ni si quiera yo misma entendía nada. 
 

Que no, que nunca he sido yo mucho de Tipp-Ex, que el sobrescribir está sobrevalorado. 


Con los tachones al menos se tiene todo en cuenta, sabes cómo y dónde te has equivocado. A lo mejor así no te vuelve a ocurrir, piensas. Pero la página se acaba, la siguiente está en blanco y te da pereza volver atrás. En la nueva sólo quedan esas rayas efímeras que permanecen después de tachar, esas que no se entienden pero tampoco se olvidan.


Y resulta que esta nueva página, aún por escribir, está llena de ellas, tan llena que estoy por pasarme a la siguiente, pero en el fondo sé que  tengo que aprovechar al máximo el libro de mi vida, pues si nadie sabe cuántas páginas me quedan por llenar como que es tontería desperdiciarlas.


Así que no me queda más remedio que seguir aquí, sin márgenes, sin auto correctores, en búsqueda de nuevos tachones, con la esperanza de que ninguno se repita. 


Aunque ahora que me fijo, esta página nueva es distinta, yo que siempre he sido de las de madurar pronto e ir dejándome anotaciones en letra pequeña con sueños que perseguir, con aspiraciones y metas que alcanzar. Cuál ha sido mi sorpresa al no encontrarme ninguna nota a pie de página ahora, ni ninguna cabecera utópica y extravagante. 


Y así estoy ahora, boli en mano, sin atreverme a apoyarlo, sin guías para moverme, sola con esos rayones que se limitan a conectar páginas, como si necesitara que alguien o algo me ayudara a escribirlas, como si el simple hecho de apoyarme en el papel pudiera desgarrar las últimas páginas que escribí, como si parte de mi buscara precisamente eso. Pero de momento, no puedo, no me atrevo a escribir, y eso es frustrante.  

lunes, 15 de julio de 2013

Música de cañerías, Bubowski.

"El amor es una forma de prejuicio. Amamos lo que necesitamos, amamos lo que nos hace sentirnos bien, amamos lo que es conveniente. ¿Cómo puedes decir que amas a una persona cuando hay diez mil personas en el mundo a las que amarías más si llegases a conocerlas? Pero nunca las conoceremos. [...] Hay que tener en cuenta, de todos modos, que el amor sólo es consecuencia de un encuentro al azar. La mayoría de la gente le da demasiada importancia."

domingo, 14 de julio de 2013

Grizzly

En cuanto te conocí te quise, pero pronto dejé de tenerte. Eso no significa que jamás vaya a olvidarte porque en tan solo tres días lograste ser parte de mi vida. 

Por desgracia fue muy breve, demasiado breve, pero intenso. Gracias por los mimos, los ronroneos y tus colmillos de vampiro.

Siento que todo acabase así.
Te echo de menos. OS echo de menos.

jueves, 6 de junio de 2013

Pero aún sonrío.


Incertidumbre
Rabia
Ansiedad

Cansancio
Odio
Negligencia
Tedio
Estrés
Nerviosismo
Impotencia
Dolor
Agotamiento